viernes, 29 de marzo de 2019

Antonio Nariño

Antonio Nariño





Biografia

Dirigente de la independencia de Colombia (Bogotá, 1765 - Leiva, 1823). Este criollo de familia acomodada estudió filosofía y derecho y obtuvo varios cargos de la que entonces se llamaba Santa Fe de Bogotá, capital del virreinato español de Nueva Granada. Reunió a su alrededor a un círculo de adictos al pensamiento ilustrado y liberal que procedía de Europa y Norteamérica.

En 1793 tradujo e imprimió la Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano proclamada por la Asamblea Nacional de Francia en los inicios de la Revolución francesa, y poco después publicó varios panfletos con sus propias ideas revolucionarias; por todo ello fue condenado a presidio en el norte de África, pero consiguió escapar y refugiarse en París (1796).

Allí tomó contacto con la Revolución y probablemente se inició su adhesión al centralismo político y administrativo. Aquel mismo año se trasladó a Gran Bretaña, donde consiguió apoyo para un proyecto de sublevación independentista de las colonias americanas, en el marco de la guerra hispano-británica de 1796-97; fracasó en el intento de sublevar Venezuela y fue encarcelado (1797-1803 y 1809-10).

En 1810 estalló la rebelión independentista, aprovechando que la metrópoli estaba ocupada por el ejército de Napoleón; Antonio Nariño no pudo participar, pero se unió a los rebeldes tan pronto como éstos le liberaron. En las confrontaciones políticas, que enseguida degeneraron en guerra civil, Nariño representó la opción centralista frente a los federalistas, mayoritarios en el Congreso de las «Provincias Unidas de Nueva Granada».

Tras una campaña propagandística contra Jorge Tadeo Lozano, Nariño consiguió hacerse con la presidencia del Estado de Cundinamarca -la actual Colombia-, autónomo desde 1811; en 1812 fue derrotado, pero al año siguiente recuperó el control de Cundinamarca y la proclamó independiente. No obstante, dejó la presidencia para ponerse al mando del ejército que intentaba hacer frente al avance español desde el sur; los realistas le derrotaron en 1814 y le enviaron de nuevo preso a Cádiz.

Antonio Nariño permaneció en prisión hasta 1820, año en que el pronunciamiento liberal del general Rafael del Riego le devolvió la libertad. Volvió a América, donde Simón Bolívar le nombró vicepresidente de la recién creada república de la «Gran Colombia» (que agrupaba las actuales Colombia, Venezuela, Ecuador y Panamá); pero renunció después de que sus propuestas políticas fueran desestimadas por el Congreso de Cucutá (1821).


Flora Tristán

Flora Tristán 







Biografia 

Flora Celestine Therese Henrriete Tristán Moscoso nació el 7 de abril de 1803 en París. Era hija del aristócrata peruano Mariano Tristán Moscoso y de Therese Laine. Su padre era coronel de la armada española y su madre había emigrado a España durante la Revolución Francesa. Él murió cuando Flora tenía apenas cuatro años, y aunque sus padres se habían casado legítimamente por la Iglesia, el estado francés revolucionario no reconoció el matrimonio, por lo que los bienes y derechos de la viuda y sus hijos les fueron negados.

 Las dificultades económicas obligaron a la joven Flora a entrar trabajar como obrera en un taller de litografía. Presionada por la pobreza y la familia Flora se casó con el dueño, André Chazal y tuvo tres hijos. La hija de Flora sería más adelante la madre del pintor Paul Gauguin. En 1826 decidió separarse de su marido e inició una larga batalla legal legal por la custodia de los hijos que duraría doce años. Estas experiencias despertaron en ella un pensamiento y una actitud revolucionaria que ya no la abandonaría nunca más, y que la convirtió en una de las precursoras del movimiento feminista.

 En 1833, logró viajar al Perú con la esperanza de recuperar parte de su herencia, pero se encontró con las puertas cerradas y solo consiguió que le enviaran una modesta pensión anual. Se dedicó a escribir para expresar su pensamiento revolucionario, y en 1835 publicó su primer texto llamado La situación de las mujeres extranjeras pobres en Francia, tomando como punto de partida su propia experiencia.

En 1837 publicó un segundo libro en el que trataba el tema de su divorcio, y su marido intentó asesinarla disparándole en plena calle en París. Flora Tristán no sólo se limitó a luchar por los derechos de la mujer, o por los derechos de los obreros, las causas más radicales de la época, sino que también se opuso a la esclavitud, al oscurecimiento religioso y a la pena de muerte. Murió en 1844 víctima de la fiebre tifoidea. Su influencia con los grupos obreros fue tal que ellos no olvidaron sus ideales o sus luchas, y en 1848 le dedicaron un monumento que colocaron en su tumba, y organizaron una marcha de más de ocho mil personas en honor a sus ideales.



Referencias:



Juana de Arco

Juana de Arco




Biografia 

(Domrémy, Francia, 1412 - Ruán, id., 1431) Santa y heroína francesa. Nacida en el seno de una familia campesina acomodada, la infancia de Juana de Arco transcurrió durante el sangriento conflicto enmarcado en la guerra de los Cien Años que enfrentó al delfín Carlos, primogénito de Carlos VI de Francia, con Enrique VI de Inglaterra por el trono francés, y que provocó la ocupación de buena parte del norte de Francia por las tropas inglesas y borgoñonas.

A los trece años, Juana de Arco confesó haber visto a san Miguel, a santa Catalina y a santa Margarita, y declaró que sus voces la exhortaban a llevar una vida devota y piadosa. Unos años más tarde, se sintió llamada por Dios a una misión que no parecía al alcance de una campesina analfabeta: dirigir el ejército francés, coronar como rey al delfín en Reims y expulsar a los ingleses del país.
En 1428 viajó hasta Vaucouleurs con la intención de unirse a las tropas del príncipe Carlos, pero fue rechazada. A los pocos meses, el asedio de Orleans por los ingleses agravó la delicada situación francesa y obligó al delfín a refugiarse en Chinon, localidad a la que acudió Juana, con una escolta facilitada por Roberto de Baudricourt, para informar a Carlos acerca del carácter de su misión.
El príncipe Carlos, no sin haberla hecho examinar por varios teólogos, accedió al fin a confiarle el mando de un ejército de cinco mil hombres, con el que Juana de Arco consiguió derrotar a los ingleses y levantar el cerco de Orleans (8 de mayo de 1429). A continuación realizó una serie de campañas victoriosas que franquearon al delfín el camino hacia Reims y permitieron su coronación como Carlos VII de Francia (17 de julio de 1429).
Acabado su cometido, Juana de Arco dejó de oír sus voces interiores y pidió permiso para volver a casa, pero ante la insistencia de quienes le pedían que se quedara, continuó combatiendo, primero en el infructuoso ataque contra París de septiembre de 1429, y luego en el asedio de Compiègne, donde fue capturada por los borgoñones el 24 de mayo de 1430.
Entregada a los ingleses, Juana de Arco fue trasladada a Ruán y juzgada por un tribunal eclesiástico acusada de brujería, con el argumento de que las voces que le hablaban procedían del diablo, con lo cual se pretendía presentar a Carlos VII de Francia como seguidor de una bruja para desprestigiarlo. Tras un proceso inquisitorial de tres meses, fue declarada culpable de herejía y hechicería; pese a que ella había defendido siempre su inocencia, acabó por retractarse de sus afirmaciones, lo cual permitió conmutar la inicial sentencia de muerte por la de cadena perpetua.
Días más tarde, sin embargo, recusó la abjuración y reafirmó el origen divino de las voces que oía, por lo que, condenada a la hoguera, fue ejecutada el 30 de mayo de 1431 en la plaza del mercado viejo de Ruán. Durante unos años corrió el rumor de que no había muerto quemada en la hoguera, ya que habría sido sustituida por otra muchacha, para casarse posteriormente con Roberto des Armoises. En 1456, Juana de Arco fue rehabilitada solemnemente por el papa Calixto III, a instancias de Carlos VII, quien promovió la revisión del proceso. Considerada una mártir y convertida en el símbolo de la unidad francesa, fue beatificada en 1909 y canonizada en 1920, año en que Francia la proclamó su patrona.

Referencias:


Pablo Morillo

Pablo Morillo




(Fuentesecas, España, 1775 - Barèges, Francia, 1837) Militar español, conde de Cartagena y marqués de la Puerta, llamado a veces el Pacificador por cumplir el encargo del rey Fernando VII de poner orden en las colonias españolas de América.

Dedicado en su juventud al pastoreo, en 1796, por iniciativa de un amigo de su padre, fue enviado a Salamanca a realizar algunos estudios, que pronto dejó para ingresar al servicio de las tropas de la Marina Real, donde fue escalando posiciones rápidamente. Luchó en Bailén (1808) a las órdenes de Francisco Javier Castaños y alcanzó el grado de teniente general tras la batalla de Vitoria (1813).

Fernando VII lo nombró comandante de las tropas que envió a las colonias americanas para sofocar el levantamiento independentista (1814), y con gran contundencia se apoderó de Cartagena y Santa Fe, tras vencer en diversas ocasiones a Santiago Mariño y a Simón Bolívar. Posteriormente, en 1819, recibiría los títulos de Conde de Cartagena y Marqués de La Puerta como reconocimiento a sus victorias.

Pablo Morillo destacó por emprender la más grande represión contra el pueblo granadino, conocida como el Régimen del Terror; ofreció la libertad a los esclavos que denunciaran o presentaran a algún cabecilla revolucionario, lo cual atrajo a muchos negros, que se unieron a la defensa del rey Fernando VII. De esta forma llevó al patíbulo a algunos personajes colombianos tales como Camilo Torres Tenorio, Francisco José de Caldas, Liborio Mejía y Jorge Tadeo Lozano, entre otros.

En 1819 fue vencido por Simón Bolívar en Bocayá, derrota que tuvo como consecuencia la declaración de independencia de la Gran Colombia y la firma del armisticio de Trujillo (1820). A su regreso a España escribió sus Memorias relativas a los principales acontecimientos de las campañas de América.

Favorable a los absolutistas tras la revolución de 1820, se declaró partidario después de los constitucionalistas y fue nombrado capitán general de Castilla la Nueva. En 1824 se exilió en Francia, de donde no regresó hasta 1832, cuando fue nombrado capitán general de Galicia. Participó en la Primera Guerra Carlista con el bando liberal, pero no tardó en retirarse por problemas de salud.


Referencias:




Juan Martín Díez

Juan Martín Díez


El Empecinado 


Biografia

(Juan Martín Díez o Díaz, llamado el Empecinado; Castrillo de Duero, Valladolid, 1775 - Roa, Burgos, 1825) Guerrillero español. Este hijo de un labrador acomodado de Castilla tenía experiencia como soldado desde que combatió contra la Francia de la Convención en la Guerra del Rosellón (1792-95). Posteriormente, su animadversión contra los franceses le llevó a realizar alguna operación de sabotaje en la época en que Francia era aliada de España.

Tras el levantamiento popular de 1808, con el que dio comienzo la Guerra de la Independencia, se unió a las fuerzas del general Cuesta, vencidas por los franceses en las batallas de Cabezón y Medina de Rioseco. Después de la derrota del ejército regular, y consciente de la dificultad de vencer al poderoso ejército napoleónico en campo abierto, organizó partidas de guerrilleros que hostigaron continuamente a los franceses con pequeñas acciones rápidas que dificultaban las comunicaciones; amparándose en el conocimiento del terreno y en la movilidad de pequeñas partidas irregulares, sostuvo una guerra de desgaste penosa para el ejército napoleónico, que mantuvo abierta la «guerra peninsular» hasta 1814.

El Empecinado (apodo que recibían los vecinos de su pueblo natal) organizó diversas partidas por las actuales provincias de Valladolid, Burgos, Segovia, Guadalajara y Cuenca, como la «Partida de descubridores de Castilla la Vieja», los «Tiradores de Sigüenza» o los «Voluntarios de Guadalajara», hasta un total de unos diez mil hombres; sus acciones se extendieron ocasionalmente hasta la costa mediterránea y la frontera portuguesa, y estuvieron coordinadas con la ofensiva inglesa mandada por Wellington.

Los franceses intentaron infructuosamente capturarle, encargando de ello al general Joseph Leopold Hugo, que tenía experiencia en la lucha contra la guerrilla en la Vendée y en los Abruzzos italianos. El Empecinado se convirtió en un héroe mítico en la imaginación del pueblo que sufría la ocupación francesa; la Junta Central y la Regencia le reconocieron sus méritos concediéndole el grado de general.

Pero cuando, derrotados los franceses, Fernando VII recuperó el trono y restauró el absolutismo monárquico, rechazando la obra de las Cortes de Cádiz, el Empecinado se declaró partidario del liberalismo y reclamó al rey que aceptara la Constitución. Lejos de ello, Fernando VII le confinó en Valladolid.

Cuando la Constitución volvió a ser puesta en vigor tras el pronunciamiento de Riego (1820), se le encomendaron al antiguo guerrillero cargos de responsabilidad en la Administración liberal (gobernador militar de Zamora, segundo jefe de la Capitanía General de Castilla la Vieja). Participó en la resistencia contra la nueva invasión francesa de los «Cien mil hijos de San Luis», que en 1823 vinieron a acabar con la experiencia liberal en España. Tras la derrota se exilió brevemente en Portugal, de donde regresó aquel mismo año para ser detenido y encarcelado en el castillo de Roa. Allí fue sometido a un trato denigrante por los Voluntarios Realistas hasta que, después de una farsa de juicio, fue condenado a muerte y ejecutado por expreso deseo del rey.


Referencias:

Francisco Javier Castaños

Francisco Javier Castaños



Rendición de Dupont en la batalla de Bailén 



Castaños Aragorri, Francisco Javier. Duque de Bailén (I). Madrid, 22.IV.1758 – 24.IX.1852. General, vencedor de Bailén y caballero Gran Cruz de la Orden de San Fernando.

Fue su padre Juan Felipe Castaños Urioste, cuyos servicios como intendente general del Ejército premió Carlos III concediendo a su hijo en 1768 el empleo de capitán de Infantería.

Cursó sus estudios militares en el Real Seminario de Nobles de Madrid, en clase de oficial de menor edad, complementándolos en Barcelona, adonde setrasladó para acompañar a su padre, que se había quedado ciego, a cuyo lado permaneció hasta su fallecimiento en 1774, marchando entonces a Cádiz para incorporarse al Regimiento de Saboya, al que había sido destinado.

Entre 1780 y 1783 participó en el sitio de Gibraltar y en la reconquista de Menorca, hallándose el 20 de octubre de 1782 en el combate naval mantenido entre las escuadras inglesa y combinada; su intervención mereció como recompensa el ascenso a sargento mayor.

En marzo de 1774 fue ascendido a teniente coronel de su regimiento, con el que permaneció en Cádiz prestando servicio ordinario hasta que en 1786 marchó a guarnecer la plaza de Orán, de donde en abril de 1789 embarcó hacia Menorca, pero amenazada Orán por los marroquíes tuvo que regresar el Regimiento de Saboya, consiguiendo el 1 de junio de 1791 romper el cerco establecido por el enemigo y penetrar en la plaza, donde durante un mes resistió el asedio hasta que se firmó el tratado de paz.

En el mes de septiembre siguiente tuvo que acudir con su regimiento en apoyo de la guarnición de la plaza de Ceuta, amenazada por los marroquíes, consiguiendo entrar en ella y realizar al mes siguiente un arriesgado reconocimiento del campamento enemigo que dio lugar a una violenta salida que desordenó completamente al contrario y en la que quedaron destruidos todos sus trabajos de zapa.

Ascendido a coronel en abril de 1792, se le dio el mando del Regimiento de África, al que se incorporó en Pamplona y a cuyo frente combatió valientemente entre 1793 y 1795 a los ejércitos de la Convención francesa, a los que se enfrentó en el primero de dichos años en Urdax (Navarra) y Sare (Francia), recibiendo una herida de sable en la cabeza el 23 de junio en la acción del Calvario de Orruña, salvando la vida gracias a un contraataque de los granaderos del Regimiento de África, que consiguieron impedir que cayese en poder del contrario. En octubre recibió el empleo de brigadier en premio a su valeroso comportamiento, pero poco después, durante la defensa del monte de San Marcial, resultó de nuevo herido, esta vez de extrema gravedad, por una bala de fusil que le penetró en la cabeza, siendo evacuado a través de un terreno muy abrupto gracias al esfuerzo de sus granaderos, que le profesaban un gran afecto y respeto.

Tras un largo restablecimiento pudo volver a la campaña, encomendándosele a finales de 1794 el mando de una brigada acantonada en los Alduides, con la que operó hasta la firma de la Paz de Basilea, el 22 de julio de 1795. En febrero de 1795 había dejado el mando del Regimiento de África al haber sido ascendido a mariscal de campo.


Referencias:




Bernardo de Gálvez.

Bernardo de Gálvez

1746/07/23 - 1786/11/30






Biografia

(Macharaviaya, España, 1746 - Tacubaya, actual México, 1786) Militar y administrador español. Hijo de Matías de Gálvez, vizconde de Galveston y virrey de Nueva España, Bernardo de Gálvez ingresó muy joven en el ejército, y con el grado de teniente de infantería intervino en la campaña de Portugal (1762); poco después marchó a América, donde en 1765 ya había adquirido fama en sus combates contra los apaches. Al cabo de siete años regresó a España, y posteriormente sirvió durante algún tiempo en Francia, donde completó su formación militar. En 1775 participó en la expedición de Alejandro O'Reilly contra Argel; herido de gravedad en el desembarco, fue ascendido a teniente coronel.

En 1776 pasó a América como gobernador de Luisiana, donde se casó con una nativa mestiza india-francesa, con la que tendría tres hijos. En la Guerra de Independencia de los Estados Unidos (1775-1783), Bernardo de Gálvez tomó partido por los independentistas norteamericanos contra los ingleses, y tomó en 1779 varios fuertes británicos (Manchac, Baton Rouge y Paumure de Natchez) en diversas acciones militares que supusieron en 1780 su ascenso a mariscal de campo.

Viajó entonces a Cuba para reclutar más hombres y fortalecer la intendencia de sus tropas, y atacó luego en Florida a los británicos, a los que derrotó en Mobile (1780) y Pensacola (1781), recuperando así enclaves estratégicos para la corona española y culminando la conquista de Florida Occidental. Por estas victorias Carlos III de España le concedió la capitanía general de Luisiana y Florida y el título de conde de Gálvez (en cuyo escudo, a petición real, figuraron un bergantín y la leyenda “Yo solo”).

Tras su designación como capitán general de Cuba, en 1784 sucedió a su padre como virrey de Nueva España, puesto en el que debió afrontar los efectos de una grave hambruna, que combatió impulsando importantes obras públicas. Bernardo de Gálvez resultó un virrey muy popular. Asistía con asiduidad a romerías, fiestas públicas y corridas de toros; durante una serie de duras heladas que azotaron el virreinato, costeó de su propio bolsillo la compra de frijol y maíz para los pobres. Inició la instalación del alumbrado público y la construcción de las torres de la catedral de México, ordenó la reconstrucción del castillo de Chapultepec y continuó con la construcción de la carretera a Acapulco.


Referencias: